• Todavía no pasó un año desde la última vez que la banda desplegó su arte sobre un escenario local. Con el recuerdo de aquella actuación aún fresco en la memoria, Stone Temple Pilots volvió a presentarse en el Luna Park.  

    Más no se podía pedir. Tras sus dos presentaciones en 2005 marcadas a fuego en la memoria de todos, sumado a este año de aniversario que incluyó la salida del disco Live on Ten Legs, la creación de su propio festival, el excelente documental que repasa sus dos décadas de historia y la extensa gira que –afortunadamente- los trajo nuevamente para este lado; la expectativa era grande, demasiada. Y una vez más, no sólo estuvieron a la altura, sino que la superaron con creces. Pearl Jam ofreció anoche en el Estadio Único de La Plata un show de extrema calidad, como pocas bandas pueden hacerlo. Fueron treinta y tres canciones repartidas en tres horas de recital en la que repasaron buena parte de su discografía, homenajearon a algunas de sus influencias y demostraron cómo se puede crecer y transformarse sin perder la esencia original hasta convertirse en uno de los grupos más importantes de la actualidad.

  • Están allá arriba, en el Olimpo metalero. Son parte de The Big 4, escribieron una página en la historia de la música y acá siempre van a encontrar fans incondicionales que van a estar ahí para escucharlos y agitarla hasta reventar. Por todos esos motivos no es fácil ser objetivo, dejar la pasión de lado y relatar qué pasó en los shows de Megadeth en el Malvinas.

     

     

    Pensar en Interpol como el gran cierre de un ciclo gratuito en el que al cabo de tres jornadas (Jane´s Addiction, IKV y esta fecha) pasaron algo así como 40 mil personas fue a priori una movida arriesgada. Pero con el hecho consumado, hay que destacar el acierto de los organizadores que convocaron más de 10 mil personas en el Anfiteatro de Costanera Sur a pesar de que los neoyorquinos vienen de presentar su cuarto disco de estudio -el más flojo de su carrera- que lleva el nombre del grupo como un intento de refundación tras la salida de Carlos Dengler, bajista originario. Será por eso que apenas decidieron tocar cuatro de ese álbum: Success, que dio inicio al recital, Barricada, Lights –el primer corte- y Memory Serves y concentrarse más en sus primeros dos trabajos. Aunque también hicieron una gran y festejada versión de The Heinrich Maneuver de Our Love To Admire.

  • Un encuentro entre dos grandes, así se puede definir lo que pasó en el Malvinas en el show de Faith No More. La banda deslumbró, sin lugar a dudas. Pero ese no fue el único protagonista de la noche, porque el público no se quedó atrás. Por momentos parecía que ni aunque el grupo comandado por Mike Patton cantara su discografía completa esa fiera iba a calmarse.

     

    Había quedado un sabor bastante amargo entre los fanáticos desde la primera visita de The Strokes a nuestro país. Por aquel entonces el sonido fue un espanto, el grupo estaba probando cómo quedaban algunas canciones que luego formaron parte de First Impressions of Earth y para rematarla, el frío. Todo eso que sumó en contra allá por 2005 desapareció por completo en este show. Esta vez la banda se lució, sonó ajustada y -para qué decir una cosa por otra- la rompió.

     

  • Cesó la lluvia y empezó la fiesta. Beady Eye subió al escenario y trajo con si el mejor britpop que puede existir en el planeta tierra –por lo menos después de la disolución de las bandas más grandes del género como Blur, Oasis y The Verve-.

     

    Bien puntual, haciendo gala de la cultura inglesa que pregona seguir el horario al pie de la letra, el cuarteto comandado por Liam salió al escenario y demostró en algo así como cuarenta minutos porque logró lo que logró como frontman de Oasis.

     

    Hay ciertas cuestiones que uno no puede dejar de lado y que nunca hubiera creído que hubiesen cambiado de una persona como Liam Gallagher. Frio como un témpano de hielo. Distante como si tocara para unos marcianos que no conocen nada de su música. El menor de los hermanos más famosos de Inglaterra se limitó a cantar y presentar sus nuevos temas. Nada más y nada menos. Y no le exigimos más porque con eso basta. Es la realidad, el tipo con su voz te transporta a la edad dorada del britpop y por un largo rato no te querés mover de ahí.

    Y cuando todo está listo para arrancar una fiesta con mucho glamour, color y cotillón, una lluvia incesante hace que todos esos preparativos sean en vano, al menos en el inicio de la primera jornada del Personal Fest. Corridas para protegerse del agua, varios resignados y las bandas que tocaban en el escenario más chico de los cuatro que presenta el festival como principales beneficiados al ser el único Cubierto (está en la cancha de basquet) y elegido por la mayoría para aguantar el temporal. Así como también los múltiples stands que hay por todo el predio (telefonía, comidas y otros de marcas que sponsorean). Una verdadera pena porque la sede San Martín del Club GEBA presenta una buena cantidad de atracciones además de un line up extenso (acá se dice así, cuando es más rockero es grilla), como un samba y un inflable para bailar y saltar mientras se espera por Beady Eye y The Strokes, las perlitas de la noche.
  • Y una noche volvieron. Después de la cancelación del año pasado a último momento hacía falta una revancha como ésta. No sólo para el público que esperó ansioso el retorno de la banda de rock and roll más grande de Estados Unidos, sino para el mismo grupo que quería demostrarnos que –¡a los 60 años!- todavía sigue rockeando.

     

    Unas 40 mil personas colmaron el Estadio Único –esa nave espacial de La Plata que últimamente se está transformando en el epicentro de todos los shows de rock del país- para ver de cerca a estas leyendas del rock, que gracias a su carisma y energía, lograron en poco más de hora y media repasar sus cuarenta años de carrera y regalarnos a todos los presentes los más recordados y añorados hits.

    Por si algún desprevenido no sabía qué podía llegar a encontrarse en el show de Rod Stewart, el nombre de la gira despeja cualquier tipo de dudas. The Hits se llama el tour que lo trajo, una vez más, a nuestro país. Así que cumpliendo al pie de la letra lo que anunciaba de ante mano, la noche fue una catarata de canciones mega conocidas.

     

     

  • Para variar un poquito, esta vez la nota no la escribió ninguna de nuestras destacadas plumas. En cambio, invitamos a un fanático de Deep Purple a que fuera a ver el show y que contara con propias palabras que fue lo que vivió como fanático. Así que acá los dejamos con el relato de Andrés Campos. Que lo disfruten.  

    Toca Eric Clapton, sobran las palabras. Cualquier cosa que digamos de esta leyenda viviente del rock y el blues será remanido y redundante. Qué decir que no se haya dicho antes de sus cualidades y virtudes a la hora de empuñar su Stratocaster y hacerla sonar como nadie. Diez años después de su última presentación en la Argentina, volvió a desplegar su enorme talento como guitarrista y cantante en el escenario de River, convertido en un gran teatro para 45 mil personas.

  • Qué buena noche. ¿Teníamos que venir nosotros?”, preguntó Dante Spinetta. Y si queremos hacer una analogía muy barata entre los días previos de lluvia, cómo se fue despejando la tarde y el regreso de Illya Kuryaki and the Valderramas a los escenarios nos saldría de taquito. Pero eso no va a pasar porque sucedieron cosas mucho más interesantes en el show que dieron en el Anfiteatro de Puerto Madero. Sonaron ajustadísimos, como si no hubiesen sentido la década de pausa, o tal vez fue ese paréntesis la causa primera de la química intacta.

     

    Para poder hacer una crónica de Guns N’ Roses hoy hay que tener en cuenta antes que nada varios aspectos que hacen que éste no sea quizás el regreso más esperado por todos, pero aún así conforme y guste a gran parte –en los que me incluyo- de los que fueron ayer a ver el show en La Plata.

     

    Antes que nada, el Guns N’ Roses original y que todos querríamos ver en vivo ya no existe. Que esa palabra quede grabada en sus cabezas y no le busquen la vuelta porque tanto Slash como Axl no van a volver a juntarse jamás –esperemos que en un futuro pueda decir que mis palabras se las llevó el viento, pero lo dudo mucho- . Y si encima tenemos en cuenta que la otra mitad de la banda no quiere saber nada por el momento de juntarse con Axl, ver a los “verdaderos” Guns es casi una utopía.

  • Así como ocurrió con Coldplay y Guns ´N Roses,  ser parte del Rock In Rio marca un hito en las carreras de los artistas. Bandas que no tienen programadas giras para esta época del año, pero acomodan sus cosas para no perderse el evento. Evanescense lanzará en una semana el tercer disco de su carrera que llevará el nombre de la banda como título. Será una suerte de relanzamiento del grupo tras la salida de algunos integrates y la postergación del trabajo solista de Amy Lee. Y como las energias están puestas ahí, decidieron estrenar varias canciones en este multitudinario show.

    Me lo habían anticipado y no se equivocaron: ver a System of a Down en vivo es demoledor, único e incomparable. Un golpe directo donde más duele de la manera más perfecta y a la vez delicada. Eso fue lo que demostraron estos cuatro descendientes de armenios, que es posible tocar 30 temas perfectamente en tan sólo dos horas y conquistar a más de 25 mil personas sin hacer uso de la clásica demagogia rockera.

  • Tengo que admitirlo, Coldplay me ganó. Y por afano. La verdad que no tenía mucha expectativa por su presentación, a medida que fueron editando sus discos, mi encanto por la banda iba decreciendo. Además, mi recuerdo de su último show en River no era de no haber visto un súper show, normal, nada fuera de serie. Pero sin embargo, esta noche Chris Martin y los suyos me conquistaron, o re conquistaron. Porque ofrecieron un recital completo, en el que pasó de todo. Asumieron el riesgo y tocaron por primera vez ante 100 mil personas seis canciones (sólo se conocen los cortes adelanto) de Milo Xyloto, el álbum que está próximo a lanzarse. Hubo mucha parafernalia (fuegos artificiales, globos amarillos para decorar Yellow, una de las más festejadas del primer tramo del show y el final de In My Place regado con bomba de papelitos por todos lados. Un sonido impecable para una igual ejecución que tuvo al cantante como gran figura de la noche. Martin se ubica del lado de los cantantes ingleses carismáticos, hace de todo, se calza la guitarra (y la revolea por los aires y la hace trizas en el final de God Put A Simle UponYour Face), va al piano, se acerca para cantar con la gente y hasta se animó un solo con la acústica para hacer la delicada Us Againt The Worlds, una de las nuevas.

    Si la perfección tuviera nombre se llamaría Metallica. Está claro y no hay más vuelta que darle, cuando esos cuatro monstruos del metal se suben al escenario demuestran en pocos minutos porque son la banda más grande thrash metal del mundo. Y es por eso que fueron los elegidos para cerrar la tercera jornada y primer semana del Rock In Rio 2011, el festival “mais grande do mundo”.

  • Desde muy temprano, miles de metaleros caminaron el kilómetro y medio que conecta la avenida Salvador Allende con el predio Cidade do Rock para ver a todos sus ídolos juntos en la tercer jornada del Rock In Rio 2011.

    Los Red Hot Chili Peppers fueron los encargados de cerrar la segunda jornada del Rock In Rio 2011, y al igual que lo hicieron en su show en Buenos Aires, desplegaron una catarata de hits con los que lograron transportarnos a los años 90. Pero tranquilos fanáticos argentinos, el hecho de que Flea y Chad Smith hayan llegado al país vecino no quiere decir que su show haya sido mejor o más interesante, muy por lo contrario el sonido del grupo californiano dejó mucho que desear y dejó un sabor amargo en el público carioca.

  • No lo soñé. Caravanas de sombras zombies zigzagueando en seis kilómetros de oscuridad. Lisiados, fieles en sillas de ruedas, laburantes sin nombre, desangelados, pibitas rapaces; familias del camino. No lo soñé, no. Cientos de fueguitos para calentar almas y alimentar sueños de paty, vino y choripan a diez pesos. Una ciudad silenciosa que se monta y desmonta en cualquier punto de la Argentina, solo para asistir por dos horas a esa misa delirante que necesitan para vivir. Como bien describió el gran Alfredo Rosso para referirse a la figura de los Redondos sobre su pueblo: el Estado sustituto. Ese que los embriaga de felicidad y locura con un puñado de melodías y los contiene en la escasez de sonrisas. Disuelto el Estado sustituto, el Indio Solari carga en sus espaldas con la delicada responsabilidad de perpetuar ese estado de gracia tres o cuatro veces al año.

    Por Daniel Jimenez Fotos: Jonatan Moreno
enero 24, 2012

El día de la lealtad

Se fueron las nubes, paró el viento y arrancó la fiesta”, tiró el Mono después que sonaron los últimos acordes de El Albañil, canción que abrió el set. Los nubarrones seguían, el viento había mermado algo, pero lo que sí era completamente cierto era el comienzo de una gran fiesta que se prolongó por algo más de una hora. Kapanga nunca había tocado en Arenabeach , sí lo había hecho en la vieja Beach de Rock & Pop, pero no en este lugar que ya tiene varias temporadas encima. Quedó claro (algo que se podía presumir también) que se convirtieron automáticamente en un imprescindible para este tipo de citas.

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Cerca de las dos y media de la tarde, Mar del Plata se puso gris y un fuerte chaparrón puso en jaque la jornada recitalera. Afortunadamente paró y pasaditas las tres (unos minutos antes de lo previsto debido a las cuestiones climáticas) comenzó la sucesión de hits que devino en una fiesta total. El día estaba definitivamente feo, la cosa no pintaba bien y todo hacía pensar que la gente ante la incertidumbre no se iba a copar, sin embargo el escenario Main Arena de Rock & Pop explotó y como nunca antes desde bien temprano estuvo repleto.

Acaso la mejor virtud de Kapanga esto de combinar la joda con un sonido tremendo y unas ejecuciones impecables. Porque entre chiste, joda y algún medley descolocado, Memo y su costado punk le imprime mucha potencia desde su bajo y Miguel de Luna Campo –Maikel- convertido en uno de los guitar hero nacionales, la descose con riffs y punteos extraordinarios. En El Universal mecharon una poderosa versión de El Himno de la Alegría; Fumar provocó una de las primeras explosiones de la tarde y la sucesión de Miro de Atrás y Ramón terminó de detonar la playa. Como es habitual, en Sok / LaTaberna –en clave ranchera- aprovecharon para meter unos chistes y tocar algunas perlitas como un genial el mix entre La Marcha Peronista y Vení Raquel de los Deca o la versión kapanguera de Eu si te pego, el tema de Michel Teló que suena hasta el hartazgo por todas partes. Pasaron también Bisabuelo y A Contramano y la trilogía del final fueron las perlas de un show que tuvo todo: Rock, Me Mata y El Mono Relojero que provocó el pogo más grande de la temporada.

Pasó Kapanga. Menos mal que pasaron y, como dijimos en el inicio, ojalá se conviertan en un obligado en el line-up de Arenabeach. La gente disfrutó, bailó y descontroló al ritmo de estos entrañables bestias rockeras. Se acabó lo que se daba, ahora se vienen Las Pelotas por si fuera poco. Ah, a esta altura de la tarde el sol había vuelto a salir. Gracias Kapanga.

Pablo Zinola

Fotos: Horacio Volpato

enero 24, 2012

Tormenta de rock

Una vez más Arenabeach y Rock & Pop fueron más que el viento, la lluvia y los pronósticos climáticos. Las Pelotas y Kapanga llegaron a Mar del Plata y gracias a su gran energía y fuerza lograron espantar las nubes que amenazaron durante toda la tarde suspender la primera jornada del Pepsi Music Verano.

Y una vez más –y qué mejor lugar para hacerlo- Las Pelotas demostraron lo que ya hace un tiempo se viene diciendo: son una de las mejores bandas argentinas de la actualidad. Es casi una obviedad decirlo, pero es necesario. A fuerza de clásicos, potentes riffs, una base sólida que trabaja hace más de veinte años juntos y un sonido único, el grupo consigue gustar de principio a fin.

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Muchos Mitos fue el tema elegido para arrancar la tarde en Arenabeach y a partir de ahí los hits empezaron a caer del Main Stage de Rock & Pop. Saben, Qué Podés Dar, Personalmente y Siento fueron algunos de los temas que sonaron mientras las nubes empezaban a cubrir el cielo y el viento comenzaba a tomar protagonismo.

 

Ni el viento ni la lluvia nos van a poder detener” gritó Germán luego de que una ráfaga de viento se llevara de souvenir su gorro y lo dejara al descubierto frente a más de veinticinco mil personas.

 

Eran ya las cinco y media, y después de una seguidilla de clásicos donde no faltaron Corderos en la Noche, Bombachitas Rosas y Esperando el Milagro llegó el momento más destacado de la tarde: el Mono de Kapanga se subió al escenario –tal como había anticipado minutos antes en el camión de Rock & Pop- y cantó junto a Las Pelotas Capitán América. Un gran “fuck you” sacudió la playa y dejaba todo listo para que la voz de Daffunchio le pusiera punto final a la primera fecha del Pepsi Music Verano.

 

Fue sin dudas una de las mejores jornadas. Donde el rock ganó de nuevo, y esta vez lo hizo por goleada.

 

Pablo Vio

Fotos: Horacio Volpato

Al final, la lluvia y las nubes que amenazaron durante toda la semana amargar la llegada de los Illya Kuryaki a Arenabeach se terminaron transformando en un sol radiante cubierto por un cielo celeste que estuvo acompañado durante toda la tarde por el más poderoso, pegajoso y refrescante funk cortesía de Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur. Un dúo que hipnotiza y logra encantar a cualquiera que se le ponga en su camino, y que volvió con un único objetivo: arrasar con todo lo que se les ponga adelante (el pronóstico del tiempo incluido).

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Chaco y Jaguar House fueron los temas elegidos por los Kuryaki para arrancar y demostrar que después de mucho tiempo “the funk is back motherfuckers” –el funk está de vuelta-. Y fue así, con un poquito de groove, riffs pegadizos y una base rítmica impecable, la banda demostró que está en su mejor momento y que el paso del tiempo –incluyendo los caminos solistas transitados por ambos- les hizo madurar como músicos. La rebeldía y picardía de los primeros años la reemplazaron por una excelencia musical y sonora que queda al descubierto y que los acompaña de principio a fin.

Empezamos a correr las nubes de a poco y lo logramos. Nos gusta corromper pronósticos” tiró Emma antes de hacer Latin Geisha y dedicar el show al cielo y el mar. Es que sí, el poder y energía que derrochan estos dos monstruos puede lograr cualquiera cosa, desde hacer bailar a una multitud con un calor agobiante hasta ahuyentar una lluvia que estuvo pronosticada durante una semana entera.

El riff pegadizo y bailantero de Jugo calentó la tarde y logró que las veinticinco mil personas movieran su cuerpo al ritmo de “jugo de ananá, jugo de ananá baby”. Pegado a esto y tal como lo había prometido ayer en la previa de la transmisión, Dante agarró la guitarra y la descoció con un tremendo solo en Virgen de Riña y se llevó el aplauso de todo Arenabeach.

La promesa de un remís gigante que nos llevara a todos juntos a la Casa Jaguar antes de hacer Coolo –con un especie de midley salsero que hizo mover caderas en toda la playa- prendió a la gente y generó un clima ideal para que el grupo presentara Funky Futurista, el primer adelanto de su esperadísimo nuevo disco. Un electro-funk pegadizo que por pedido expreso de la banda no pudo ser escuchado a través de la radio.

Antes del final llegó el momento más esperado por la gente: Remisero empezó a sonar en los parlantes y el pogó más grande de la tarde se armo en el campo de Arenabeach. Abarajame fue el tema elegido por Dante y Emmanuel para despedirse y cerrar bien arriba la tercer jornada del Movistar Free Music en el Main Arena de Rock & Pop.

Pablo Vio

Fotos: Horacio Volpato

enero 14, 2012

La receta ideal

Suena reiterativo, casi un cliché, pero la combinación  sol, playa y reggae es imbatible. Por eso, más de 30 mil personas se acercaron hasta Arenabeach para disfrutar del gran show que ofrecieron Los Cafres.  Antes, Karamelo Santo con su fiesta mestiza de ska, cumbia y punk había detonado una playa colmada. Ahora era tiempo de bajar, disfrutar y moverse al ritmo cadencioso del root de la banda mas importante del género.  Cada uno como pudo o quiso, porque cuando se llenó la olla del escenario Main Arena Rock & Pop, se las ingeniaron para subirse a unos médanos fuera del predio y poder pispear algo entre las plantas, otros prefirieron relajarse y disfrutar del recital echados al sol cerca del mar escuchando lo que pasaba a más de 100 metros.

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El show se repartió entre los clásicos de siempre y varias de El Paso Gigante, el álbum que lanzaron el año pasado y que presentarán oficialmente el próximo 30 de marzo en el Luna Park. Sonaron Kaos, Casi que me pierdo y Dale!. La primera gran ovación apareció con el inicio de A pesar (le pegaron otro hit, Aire) , antes habían  pasado Hace Falta, La Llanura y La Música. Fue algo más de una hora de recital, con un sonido impecable y la banda –con el gran bajo de Gonzalo Albornoz como líder musical- súper ajustada respondiendo a lo que pedía cada canción. Algunos arreglos, medleys y solos del bajista y baterista condimentaron un set preciso. Es que Los Cafres vienen de girar por Estados Unidos y México y ahora están de recorrida por la Costa Atlántica. Tantas presentaciones los mantiene afiladitos.

Mostrame, Tus Ojos y De Mi Mente fueron otros de los clásicos que sonaron. Sin Semilla anticipó el final que llegó –como es habitual en Arenabeach- con Si el amor se cae. Antes Bonetto –que estuvo bastante movedizo durante el set- pasó unos anuncios de bandas amigas, agradeció varias veces e invitó a todos al Luna, en marzo.  Pasadas las seis y media, la tarde aún invitaba a quedarse en la playa. Por eso, varios encararon para la orilla, otros como en una peregrinación enfilaron para la ruta. Todos muy tranquilos, relajados y con una sonrisa en la cara.

Quilmes presentó la segunda jornada en el escenario Main Arena Rock & Pop en Arenabeach. La próxima semana se viene cargadita: primero con los IKV y después con el doblete que harán Kapanga y Las Pelotas. No se lo pueden perder.

Pablo Zinola
Fotos: Horacio Volpato

Si hay algo que caracteriza a los Karamelo Santo es la onda fiestera y si combinamos un día de playa de esos en los que corre el aire justo como para no morir de calor, el resultado es una de esas tardes que quedan grabadas en la memoria. Con ese clima inmejorable pasó el primer show de la fecha Quilmes Verano.

 

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Estribillo fue el tema con el que los mendocinos abrieron su setlist y después de No Anda llegó el primer trío de pegaditos que casi son un clásico: El Ritmo Indecente, El Baile Oficial y Guerrillero. Desde los primeros minutos la consigna de la tarde quedó clara: desde el escenario incentivan a la gente para que disfrute la buena música con todo el cuerpo. Así que siguiendo la propuesta, el público bailó siguiendo los compases de La Vida es la Razón y En la Oscuridad.

 

Un sello inconfundible de Karamelo Santo son las reversiones de temas archi conocidos. Como el cover de Sabotage de los Beastie Boys. La mezcla de estilos suena increíble y la potencia que le pone la banda hace que este track se convierta en uno de los puntos más altos del show. Otra, que casi nunca falta ni falla, es No tan Distintos de Sumo. Es una de esas que sabemos todos.

 

Así como tocan clásicos de otras bandas, también dicen presente los propios. Papa Noha, Fruta Amarga y Negro forman parte de esa lista. Seguramente con el tiempo Liar, el último corte de Karamelo Santo, entre en el podio.

 

Suele decirse que lo bueno pasa rápido y el show de los Karamelo se sintió así, veloz. “¿Quieren que hagamos una más?”, preguntaron antes de cerrar su presentación. Para el final dejaron Han Matado, un tema con el que suelen despedirse. Dejaron un buen clima en el aire. Casi inmejorable para cuando hicieron lo suyo Los Cafres, tan solo unos minutos después.

 

Chech Street

Fotos: Horacio Volpato

enero 6, 2012

Una fija

A esta altura puede decirse que forman parte de los clásicos de Arenabeach. Catupecu Machu se presentó en la primera fecha de Movistar Free Music unos pocos minutos después de que Massacre la rompiera en el escenario Rock&Pop Main Arena. Se trató de su primer recital en este 2012 y si pudo servir como parámetro de lo que vendrá, a los muchachos les espera un gran año.

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En una tarde ideal para disfrutar de un buen show –con el equilibrio perfecto entre sol y viento- la banda liderada por Fernando Ruiz Díaz abrió su setlist con El Mezcal y La Cobra, el corte que le da nombre a último trabajo del grupo. De ese mismo álbum también sonaron Metrópolis Nueva y Aparecen Cuando Bailamos.

 

Fueron unas veinte mil personas las que disfrutaron de este show que condensó en 13 tracks gran parte de la carrera de los Catupecu. Todos ellos tuvieron la suerte de escuchar en vivo dos temas que hace mucho no sonaban en sus shows. La primera fue Gritarle al Viento, que llegó después de Confusión. La otra fue Eso Espero y al presentarla Fer aseguró: “Hace mucho que no la tocamos, así que si no les gusta pueden volver a sus casas”.

 

Tampoco faltaron otros clásicos como En los Sueños, Magia Veneno, A Veces Vuelvo y un Origen Extremo que se coló en la lista casi al final del show a pedido de Fer que andaba con ganas de tocarla. Claro que uno de los momentos más anticipados de la tarde fue cuando el setlist indicaba que era el turno de tocar Plan B: Anhelo de Satisfacción, el tema que une a las dos bandas que tocaron en esta fecha de Movistar Free Music. Y pasó lo que todos esperaban, Walas y El Tordo de Massacre se sumaron al escenario. La sorpresa fue que antes de que sonara Plan B, Fer y Walas empezaron a hacer una versión casi a capella de Tanto Amor, un verdadero lujo.

 

Los amantes del pogo tuvieron su momento de gloria cuando se acercaba el final. Como no podía ser de otra manera el descontrol eufórico comenzó con que contó con la presencia sobre el escenario de Maikel de Kapanga. El gran final fue de la mano de Y lo que Quiero es que Pises sin el Suelo, tema que –al menos en Arenabeach- cumple la función de cierre oficial desde hace varios años. Y así pasó la inauguración de esta temporada. Para el próximo Movistar Free Music estarán los Illya Kuryaki. Vayan preparando la heladerita para pasarse la jornada en la playa.

 

Chech Street

Fotos: Horacio Volpato

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