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    Puede decirse que este inglés es inteligente, eligió encarar la gira presentación de Let Them Talk justo ahora, cuando la serie que protagonizó durante ocho temporadas llegó a su final y su personaje como Dr. Gregory House todavía está en la cima. Y Hugh Laurie no reniega de esta situación, por el contrario, la aprovecha para descomprimir los primeros segundos del show. Seguramente la idea también sea usar el personaje lo antes posible para calmar al sector más cholulo del público y después poder dedicarse por completo a la música. Aunque lo que hace este señor es mucho más que música, le gusta contar historias, explicar el cómo eligió cada una de las canciones que integran la lista de temas, compartir sus experiencias y agregarle un poco de acidez a todo lo que esté a su alcance.

     

     

     

    Allá por 2009 Bersuit propuso hacer Luna Llena, un ciclo de tres fechas que los tendría tocando en el Palacio de los deportes durante abril, mayo y junio cada noche del mes en que la luna se muestre en su máxima expresión. Los dos primeros se realizaron y el tercero, por razones ya conocidas, quedó trunco. Anoche, tres años después, completaron esa cuenta pendiente y volvieron al Luna Park, aunque esta vez para presentar La Revuelta y no ? y sin Cordera, en el primer recital propio en Capital desde aquel entonces (habían tocado, pero dentro del marco de un festival).

     
  • Hace unos treinta años, estos muchachos rompieron con todo y revolucionaron a la escena británica para sacarla del aburrimiento en la que estaba sumergida y ofrecer un cambio radical. Unos locos lindos que junto a los Stone Roses se erigieron como los referentes de la movida Madchester (juego de palabras entre la locura que ofrecían y su ciudad de origen) desembarcaron por primera vez en nuestro país, luego de que Shaun Ryder anunciara en enero pasado el regreso definitivo de la banda (tuvo otros tres intentos que no prosperaron) con su formación original que incluyó convencer a su hermano Paul que se había retirado de la música con el sólo objetivo de evitar cualquier tipo de tentación.

     
     

    Hace unos treinta años, estos muchachos rompieron con todo y revolucionaron a la escena británica para sacarla del aburrimiento en la que estaba sumergida y ofrecer un cambio radical. Unos locos lindos que junto a los Stone Roses se erigieron como los referentes de la movida Madchester (juego de palabras entre la locura que ofrecían y su ciudad de origen) desembarcaron por primera vez en nuestro país, luego de que Shaun Ryder anunciara en enero pasado el regreso definitivo de la banda (tuvo otros tres intentos que no prosperaron) con su formación original que incluyó convencer a su hermano Paul que se había retirado de la música con el sólo objetivo de evitar cualquier tipo de tentación.

    En ese contexto y tras realizar una importante gira por el Reino Unido y algunas presentaciones por diferentes países de Europa, estos ex drogones arribaron al país con un puñado de buenas canciones producto de los cinco discos que publicaron desde 1987 a la fecha, pero poco de esa locura que los caracterizó. Es cierto, la gente crece, cambia, evoluciona y tampoco da hacer las mismas boludeces que hace treinta años, pero lo de ayer fue demasiado correcto, solemne. Si hasta el bueno de Bez, el bailarín que ostenta el mejor trabajo del mundo (sólo aparece en tres canciones) y se convirtió una celebridad en UK por haber ganado la edición 2005 del Gran Hermano Vip, pasó por el escenario como una figura simpática y no mucho más. Apenas los entusiastas de las cinco primeras filas bailaron como desconados, otros levantaron cuando sonó 24 Hour Party People o algún otro hit y el resto pareciera haber aprovechado la entrada gratis que regalaba la compañía telefónica para ir a ver de qué iba la cosa. Pero todo demasiado frió. A ver, que se entienda. El show no fue malo, sonaron muy bien y tocaron las canciones que tenían que tocar, pero les faltó onda, fiesta y se supone que de eso van los Happy Mondays.

    Comenzaron con Loose Fit y Kinky Afro, acaso una de las más festejadas de la noche, en la que se destacó la dulce voz de Rowetta. Sonó también God´s Cop y el tramo más festivo estuvo con el doblete de la mencionada 24 Hour Party People y Rave On. Luego el show entró en una meseta que levantó con la aparición de Hallelluyah y el final (antes de los bises) con Step On. Jellybean y W.F.I cerraron un set demasiado prolijo y algo apagado.

    Así que, si sos de los que te amedrentó la lluvia, tenés otra compañía de celulares o preferiste quedarte a ver el paso a semifinales de la Copa Libertadores de Boca, sabé que no te perdiste de mucho.

    The Kooks es de esas bandas que ni bien ponen un pie arriba del escenario logran desatar la histeria. Una ola abrumadora de gritos se apodera del estadio y por momentos se piensa lo peor. ¿Estaremos ante una versión grupal y más adulta de Justin Bieber? ¿Se repetirá el ritual una y otra vez a lo largo de la noche? ¿Lograremos escuchar algo más que alaridos desaforados? Gracias a dios –o a quien corresponda- a los seguidores de esta banda inglesa no sólo les interesa expresarles su admiración sino que también disfrutan de un buen show. Y eso fue lo que se vivió en el Luna Park.    
  • Entre tanta pantalla gigante envolvente, puesta en escena 3D, hologramas de cantantes que ya no están y mil quinientos artistas mega consagrados en un mismo show a veces uno se olvida lo lindo que es simplemente ir a un lugar a escuchar música en vivo. Que salga una banda y que logran captar la atención de la gente porque la rompen con sus temas y porque su química sirve como el mejor de los efectos especiales. Se puede decir que quienes estuvieron presentes en el show de La Vela Puerca sintieron eso.    

 

Puede decirse que este inglés es inteligente, eligió encarar la gira presentación de Let Them Talk justo ahora, cuando la serie que protagonizó durante ocho temporadas llegó a su final y su personaje como Dr. Gregory House todavía está en la cima. Y Hugh Laurie no reniega de esta situación, por el contrario, la aprovecha para descomprimir los primeros segundos del show. Seguramente la idea también sea usar el personaje lo antes posible para calmar al sector más cholulo del público y después poder dedicarse por completo a la música. Aunque lo que hace este señor es mucho más que música, le gusta contar historias, explicar el cómo eligió cada una de las canciones que integran la lista de temas, compartir sus experiencias y agregarle un poco de acidez a todo lo que esté a su alcance.

 

 

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El repertorio incluye varios temas que están en su álbum y otros grandes hitos del blues. Algunos dirán que no hace nada nuevo, nada propio, que toma una lista de canciones que tampoco es la mejor del género. Más allá de las críticas de quienes creen ser expertos en la materia, Laurie se toma muy en serio su tarea como músico y eso se nota al elegir una gran orquesta como The Cooper Bottom Band que resulta, simplemente, exquisita.

 

 

La noche arrancó con Mellow Down Easy y siguió con una versión de la soberbia St James Infirmary. “Esta es una canción de Clarence Williams, una gran escritor americano. Era un hombre increíble, salió de la cárcel dos veces por cantarle a las autoridades”, relató Laurie antes de empezar a tocar You Don’t Know my Mind. Esas acotaciones se repitieron varias veces durante la noche. “Nadie que esté vivo escuchó a Buddy Bolden, no existen grabaciones y sin embargo todos coincidimos en que es el mejor. Es perfecto”, con ironía presentó Buddy Bolden Blues. Por esos pequeños detalles es que lo de Laurie es más que música.

 

 

Para Winin’ Boy Blues en el escenario sólo estaban el bajista, David Piltch, y dos guitarristas, Kevin Breit y Hugh Laurie. Y sonó increíble. Otro de los grandes momentos de la noche fue cuando Laurie al piano y Vincent Henry en el clarinete interpretaron Dear Old Southland. También fue sutil e impecable el trabajo del baterista Kevin Breit en canciones como Let Them Talk y Buddy Bolden Blues.

 

 

Como si fuera una gran estrella de rock, para los bises volvió al escenario con una camiseta de la selección argentina. Y como si eso no fuera suficiente, después de Changes y Tanqueray –que suelen ser los temas con los que cierra sus presentaciones-, se animó a interpretar un tango en suelo porteño. Eligió El Choclo (con una cantante local, bailarines y toda la fanfarria) y aunque el público se manifestó a favor de la elección, desde este humilde lugar le agradecemos el guiño y le pedimos que siga con el rumbo que había elegido en primer lugar.

 

Lista de temas:

Mellow Down Easy – St James Infirmary – Crazy Arms – You Don’t Know my Mind- Battle of Jericho – Buddy Bulden Blues – Unchain my Heart  – Junco Partner – Waintin’ for the Train – Winin’ Boy –The Whale has Swallawed Me – Yeh Yeh- Dear Old Southland – Wild Honey – Careless Love – Swanee River – Tipitina – Let Them Talk- Green Green Rocky Road – Changes – Tanqueray – El Choclo

 

Chech Street

 

 

Fotos: José Luis García

 

 

 

junio 3, 2012

Fuerte ese aplauso

Allá por 2009 Bersuit propuso hacer Luna Llena, un ciclo de tres fechas que los tendría tocando en el Palacio de los deportes durante abril, mayo y junio cada noche del mes en que la luna se muestre en su máxima expresión. Los dos primeros se realizaron y el tercero, por razones ya conocidas, quedó trunco. Anoche, tres años después, completaron esa cuenta pendiente y volvieron al Luna Park, aunque esta vez para presentar La Revuelta y no ? y sin Cordera, en el primer recital propio en Capital desde aquel entonces (habían tocado, pero dentro del marco de un festival).

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Así la cosa, lo de anoche fue una verdadera fiesta de reencuentro, con alegría, sonrisas y emoción que duró dos horas cuarenta y en las que tocaron 31 canciones repartidas en casi todo su flamante álbum y un exhaustivo repaso de los diez anteriores. Temas más, temas menos presentaron una lista imbatible que durante la primera parte intercaló muchas de La Revuelta con clásicos como La Soledad, De Onda, El Viejo de arriba y la muy festejada Negra Murguera cantada por Juan Subirá. En la segunda mitad, Esperando el Impacto, Así es la vida y Cargamos sirvieron para bajar un cambio y prepararse para el derrotero infernal que sólo se detuvo a la hora de los bises. Tito Valenzuela se lució en Porteño de ley y hasta se animó en el final a tirar unas estrofas a capella de Preso en mi ciudad, que sorprendió incluso a sus propios compañeros de banda. En La Petisa Culona se armó un lindo quilombo con más de 30 chicas del público moviendo las caderas enloquecidas (la monada abajo se cebó y enseguida pidió por Hociquito de Ratón, pero no pasó en esta oportunidad), Yo tomo y Se viene el estallido hicieron explotar el Luna.

Más allá de nostalgias pro lo que fue y gustos, esta nueva versión de Bersuit los muestra felices en vez de rabiosos, dejaron de lado la escatología y preocupados por sonar cada vez mejor, pero sin perder potencia si es que la canción lo demanda. Es conocido y lo hemos mencionado infinidad de veces lo bien que se complementan El Cóndor Sbarbatti y Dany Suarez, los dos con un caudal de voz tremendo, afinados, el primero más arrabalero si se quiere y el segundo más técnico. Aunque este no es la única modificación: Martín Pomares rockea junto a Osky y Tito en guitarras (en el riff de La Argentinidad al Palo, por citar alguno) y Nano Campoliete pasa de la acústica al acordeón y suma su toque a una banda que suena muy bien.

Cronológicamente, el primer gran acierto de la noche fue encontrar el escenario sobre la cabecera que da a la calle Lavalle y no en la platea, como nos acostumbramos últimamente (Los Decadentes también tocaron así), eso permite que se aproveche mejor el campo y que no rebote tanto el sonido, siempre difícil de manejar en el rico Luna Park. El otro, fue que como banda soporte estuvo el partido de Argentina, proyectado en dos pantallas gigantes al costado del escenario. Así que desde temprano hubo fiesta.

No sabemos si en esta oportunidad le devolvieron su generosidad a Huguito, pero sí lo hicieron con amigos y la gente que los apoyó en este regreso y que estuvieron desde siempre. Como Limón García, que cantó en un par de temas, Cachorro López, productor de La Revuelta que agarró el bajo en la bella Santa Cecilia, plomos y asistentes que subían a tocar la guitarra o la percusión, algunos de Los Decadentes aportaron los suyo y la invitación especial para La Franela, la banda de Pity Fernández que se subió completa para hacer Un Puente. Es que en tiempos de De Bueyes (Osky promete que seguirá esa banda) recorrieron juntos el iniciático camino de los ex, -Piojos y Bersuit- y ahora que los pijamados regresaron, le ofrecieron el privilegiado lugar del estadio lleno a los muchachos.

Con el lanzamiento de La Revuelta y su posterior presentación, ahora sí la Bersuit regresó oficialmente. Ahora vendrá una gira por diferentes provincias, un paso por Europa y otra vez a seguir tocando por el interior de Buenos Aires. Como cantó la gente una vez que terminó Un Pacto: “Gracias por volver”.

Pablo Zinola
Fotos: José Luis García

Lista de temas: Cambiar el alma l La serpiente l La soledad l Desconexión l De onda l Es sólo una parte l Afro l El Viejo de Arriba l Perro amor explota l Dios te salve l Toco y me voy l Ruego l Barriletes l Santa Cecilia l No te olvides l Negra Muerguera l Vuelos l Esperando el impacto l Así es la vida l Cargamos l Porteño de ley l Petisa culona l La argentinidad al palo l Yo tomo l Se viene el estallido l La Bolsa.

Bises: Un Puente (La Franela) l Señor Cobranza l Afónico l La revuelta l Un pacto

 

mayo 24, 2012

Free(o) Music

Hace unos treinta años, estos muchachos rompieron con todo y revolucionaron a la escena británica para sacarla del aburrimiento en la que estaba sumergida y ofrecer un cambio radical. Unos locos lindos que junto a los Stone Roses se erigieron como los referentes de la movida Madchester (juego de palabras entre la locura que ofrecían y su ciudad de origen) desembarcaron por primera vez en nuestro país, luego de que Shaun Ryder anunciara en enero pasado el regreso definitivo de la banda (tuvo otros tres intentos que no prosperaron) con su formación original que incluyó convencer a su hermano Paul que se había retirado de la música con el sólo objetivo de evitar cualquier tipo de tentación.

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En ese contexto y tras realizar una importante gira por el Reino Unido y algunas presentaciones por diferentes países de Europa, estos ex drogones arribaron al país con un puñado de buenas canciones producto de los cinco discos que publicaron desde 1987 a la fecha, pero poco de esa locura que los caracterizó. Es cierto, la gente crece, cambia, evoluciona y tampoco da hacer las mismas boludeces que hace treinta años, pero lo de ayer fue demasiado correcto, solemne. Si hasta el bueno de Bez, el bailarín que ostenta el mejor trabajo del mundo (sólo aparece en tres canciones) y se convirtió una celebridad en UK por haber ganado la edición 2005 del Gran Hermano Vip, pasó por el escenario como una figura simpática y no mucho más. Apenas los entusiastas de las cinco primeras filas bailaron como desconados, otros levantaron cuando sonó 24 Hour Party People o algún otro hit y el resto pareciera haber aprovechado la entrada gratis que regalaba la compañía telefónica para ir a ver de qué iba la cosa. Pero todo demasiado frió. A ver, que se entienda. El show no fue malo, sonaron muy bien y tocaron las canciones que tenían que tocar, pero les faltó onda, fiesta y se supone que de eso van los Happy Mondays.

Comenzaron con Loose Fit y Kinky Afro, acaso una de las más festejadas de la noche, en la que se destacó la dulce voz de Rowetta. Sonó también God´s Cop y el tramo más festivo estuvo con el doblete de la mencionada 24 Hour Party People y Rave On. Luego el show entró en una meseta que levantó con la aparición de Hallelluyah y el final (antes de los bises) con Step On. Jellybean y W.F.I cerraron un set demasiado prolijo y algo apagado.

Así que, si sos de los que te amedrentó la lluvia, tenés otra compañía de celulares o preferiste quedarte a ver el paso a semifinales de la Copa Libertadores de Boca, sabé que no te perdiste de mucho.

Pablo Zinola
Fotos: José Luis García

 

 

Hace unos treinta años, estos muchachos rompieron con todo y revolucionaron a la escena británica para sacarla del aburrimiento en la que estaba sumergida y ofrecer un cambio radical. Unos locos lindos que junto a los Stone Roses se erigieron como los referentes de la movida Madchester (juego de palabras entre la locura que ofrecían y su ciudad de origen) desembarcaron por primera vez en nuestro país, luego de que Shaun Ryder anunciara en enero pasado el regreso definitivo de la banda (tuvo otros tres intentos que no prosperaron) con su formación original que incluyó convencer a su hermano Paul que se había retirado de la música con el sólo objetivo de evitar cualquier tipo de tentación.

En ese contexto y tras realizar una importante gira por el Reino Unido y algunas presentaciones por diferentes países de Europa, estos ex drogones arribaron al país con un puñado de buenas canciones producto de los cinco discos que publicaron desde 1987 a la fecha, pero poco de esa locura que los caracterizó. Es cierto, la gente crece, cambia, evoluciona y tampoco da hacer las mismas boludeces que hace treinta años, pero lo de ayer fue demasiado correcto, solemne. Si hasta el bueno de Bez, el bailarín que ostenta el mejor trabajo del mundo (sólo aparece en tres canciones) y se convirtió una celebridad en UK por haber ganado la edición 2005 del Gran Hermano Vip, pasó por el escenario como una figura simpática y no mucho más. Apenas los entusiastas de las cinco primeras filas bailaron como desconados, otros levantaron cuando sonó 24 Hour Party People o algún otro hit y el resto pareciera haber aprovechado la entrada gratis que regalaba la compañía telefónica para ir a ver de qué iba la cosa. Pero todo demasiado frió. A ver, que se entienda. El show no fue malo, sonaron muy bien y tocaron las canciones que tenían que tocar, pero les faltó onda, fiesta y se supone que de eso van los Happy Mondays.

Comenzaron con Loose Fit y Kinky Afro, acaso una de las más festejadas de la noche, en la que se destacó la dulce voz de Rowetta. Sonó también God´s Cop y el tramo más festivo estuvo con el doblete de la mencionada 24 Hour Party People y Rave On. Luego el show entró en una meseta que levantó con la aparición de Hallelluyah y el final (antes de los bises) con Step On. Jellybean y W.F.I cerraron un set demasiado prolijo y algo apagado.

Así que, si sos de los que te amedrentó la lluvia, tenés otra compañía de celulares o preferiste quedarte a ver el paso a semifinales de la Copa Libertadores de Boca, sabé que no te perdiste de mucho.

mayo 15, 2012

Una banda buena onda

The Kooks es de esas bandas que ni bien ponen un pie arriba del escenario logran desatar la histeria. Una ola abrumadora de gritos se apodera del estadio y por momentos se piensa lo peor. ¿Estaremos ante una versión grupal y más adulta de Justin Bieber? ¿Se repetirá el ritual una y otra vez a lo largo de la noche? ¿Lograremos escuchar algo más que alaridos desaforados? Gracias a dios –o a quien corresponda- a los seguidores de esta banda inglesa no sólo les interesa expresarles su admiración sino que también disfrutan de un buen show. Y eso fue lo que se vivió en el Luna Park.

 

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Una mezcla de contundencia con buena onda y optimismo –aunque las letras hablen de parejas que se alejan y abandonos-, algo así sería el estilo de los Kooks. Se los notó muy cómodos sobre el escenario, sobre todo a Luke Pritchard que deambulaba de un lado para el otro derrochando actitud. Costaba un poco ver en ese cantante carismático al chico que a la tarde se reía con timidez durante al visita a los estudios de Rock & Pop.  “Perdón por mi español”, fue una de las primeras cosas que Luke le dio a su público, pero no hacía falta la disculpa, con su presencia era suficiente.

 

 

Durante todo el recital el sonido tuvo una potencia excelente, algo que no suele suceder muy seguido en el último tiempo. Envolverse en el volumen y que nada más te distraiga siempre ayuda para que el resultado de la noche se convierta en positivo. Una de las pocas cosas negativas que tuvo el show fueron las luces, había una línea justo a mitad de altura del escenario y su constante movimiento dificultaba un poco la visibilidad sobre el escenario. Pero más allá de ese detalle, todo transcurrió a la perfección.

 

 

La lista de temas abarcó canciones de los tres discos de la banda. Abrieron con Is It Me, que forma parte de Junk of the Heart, el tercer trabajo de The Kooks. Yendo para atrás en su carrera siguieron con Always Where I Need to be, de el segundo álbum Konk y siguieron el setlist con Sofa Song, un corte del disco debut Inside In/Inside Out. El primer gran hit de la noche fue el pegadizo She Moves in Her Own Way. Otra de las conocidísimas que formó parte de la lista fue Shine On. Pero los más bailados fueron los temas que cerraron la noche; Junk of the Heart y Naive lograron que todo el estadio se moviera desaforadamente.

 

 

Gracias por pasar la noche con nosotros, estuvieron increíbles”, se despidió muy amablemente Luke. Si el grupo sigue creciendo al mismo ritmo que lo viene haciendo hasta ahora, es posible que en su próxima visita al país llenen el Palacio de los Deportes más de una vez o incluso que recurran a un estadio más grande. Es posible que con el tiempo se conviertan en una banda cada vez más grande, pero para eso habrá que esperar. Mientras tanto, nos conformamos con la edición del cuarto álbum –en el que van a empezar a trabajar en breve-.

 

 

Chech Street

 

Fotos: José Luis García

 

 

Entre tanta pantalla gigante envolvente, puesta en escena 3D, hologramas de cantantes que ya no están y mil quinientos artistas mega consagrados en un mismo show a veces uno se olvida lo lindo que es simplemente ir a un lugar a escuchar música en vivo. Que salga una banda y que logran captar la atención de la gente porque la rompen con sus temas y porque su química sirve como el mejor de los efectos especiales. Se puede decir que quienes estuvieron presentes en el show de La Vela Puerca sintieron eso.

 

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La cita fue en el GEBA y la excusa fue la presentación de Piel y Hueso. En  agosto del año pasado, cuando se presentaron en el Malvinas Argentinas, habían anticipado un par de canciones del que sería su nuevo trabajo. En la noche del sábado tocaron entero el disco doble, ni un track del álbum quedó afuera. “Es un placer estar presentando estas canciones aquí. Bueno, esto viene para largo, así que basta de cháchara y a rockear un ratito”, sentenció el Enano apenas pasadas las primeras tres de la noche. Y tenía razón, porque al final fueron más de 30 temas los que sonaron. Pero para los que siguen a La Vela, el número no sorprende.

 

 

Como nos tienen acostumbrados, sonaron increíbles. Después del primer tema, lograron acomodar el sonido y así siguió toda la noche. Uno de los inconvenientes que tienen los estadios tan abiertos como el GEBA es que a veces las voces se pierden con el viento (y no es un giro poético) pero tanto al Enano como a Cebolla se los escuchó a la perfección. Un detalle más que importante, sobre todo es esos momentos en los que se ponen de perfil al público y hacen ese ida y vuelta entre ellos que se convierte en uno de los puntos más interesantes del show.

 

 

Los tracks de piel y hueso fueron pasando mezclados entre clásicos de otros discos. Salvo cuando armaron el set acústico para tocar los más tranquis, esos seis que están en el segundo disco. Y así como en los potentes la sección de vientos se roba toda la atención, en los lentos (por ponerle un nombre) son las cuerdas las que toman el protagonismo. Salvo cuando sonó El Buitre, que quien llamó la atención fue una impresionante rubia que subió a cantar. Liz, la presentó Cebolla. La aprobación no tardó en llegar. “Tranquilo muchachos que tiene novio, y está arriba del escenario”, aclaró. Nadie tardó mucho tiempo en darse cuenta quién era el afortunado. “Que bien que estás comiendo Enano”, se escuchó clarito desde el campo. “Y sí, me pasé al oliva”, contestó entre risas. Pero más allá de la presentación en sociedad de la muchacha en cuestión, el set acústico fue impresionante. Aunque varios aprovecharon el momento de tranquilidad para buscar algo que calentara el cuerpo.

 

 

Los primeros temas que sonaron fueron los tres que abren el nuevo disco. Sobre la Sien, Y Así vivir y La Teoría abrieron la noche. El orden no duró mucho más, Todo el Karma y Sigo Creyendo fueron los últimos del Piel y Hueso. El final estaba claro cómo iba a ser, una seguidilla de hits, los de siempre, los que no pueden faltar nunca. Cada uno con su respectivo ritual, en Mi Semilla el Enano se sentó al borde del escenario y en José Sabía se ubicó sobre una silla, guitarra en mano, en medio del escenario. También pasaron Llenos de Magia, Por la Ciudad, Zafar y Va a Escampar. Para despedirse eligieron un himno, El Profeta. A esta altura ya todo el estadio estallaba, en el campo, en la platea, no había nadie quieto en su lugar. Eran 14.000 personas saltando al mismo tiempo. Y como si fuera un hechizo de que de golpe se termina, cuando sonó el último acorde del tema la gente empezó a irse. Público fiel que conoce a su banda y sabe a la perfección cuando llegó la hora de la despedida.

 

Chech Street

 

Fotos: Luján Islas

 

mayo 13, 2012

La fiesta de Malón

Más allá de rutinas, previas y algunos rituales que tiene cada uno cada vez que va a ver un recital, lo primero que hace al entrar al recinto donde se llevará a cabo es mirar el escenario. Es así, es inevitable. Sea la banda de los amigos del barrio o Roger Waters es ineludible que absolutamente todos hagamos lo mismo automáticamente. Anoche no fue la excepción en el Malvinas Argentinas y la sorpresa fue tremenda. Porque a pesar de que en los días anteriores el cuarteto nos había anticipado más o menos de qué iba la cosa, la vista imponente del escenario circular en medio del campo, las dos estructuras en diferentes niveles que contenían la gran cantidad de luces, le daban un marco inusual e impactante a la segunda presentación del cuarteto en ese estadio.

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También es raro comenzar a relatar una crónica de un show a partir de la puesta en escena, aunque si nos remitimos al estricto significado de la palabra crónica podríamos justificar esta elección. Aunque en realidad, cabe destacarlo porque la propuesta de anoche de Malón fue original y sin precedentes para la escena del heavy nacional. “¿Les gusta?”, consultó Claudio O´connor: “La hicimos para que todos estemos cerca y compartamos esta fiesta que es de ustedes y gracias a ustedes”.

Otro de los aciertos de Malón fue no repetir el show que dieron hace seis meses, en el mismo lugar, que marcó el regreso de la banda después de trece años. Obviamente que en dos horas de recital y una lista de veinticinco canciones hubieron varias que tocaron la otra vez, pero también inesperadas, sobre todo algunas viejas de Hermética para el delirio de un público detonado que cantó y acompañó en cada tema.

Lo de la gente merece un párrafo aparte. Desde muy temprano se juntaron en las inmediaciones del estadio, chori y cerveza de por medio, y un par de generosas camionetas que ofrecieron sus parlantes condimentaron la previa que una hora antes del inicio se trasladó al Malvinas Argentinas. No hizo falta banda soporte. Los cánticos contra los chetos, stones, ingleses y chilenos entretuvieron a la monada que también se acordó de los que decían que Malón no existe, de la H y del famoso pan y vino.

Malón Mestizo y Castigador por herencia fueron las elegidas para abrir el fuego que continuó con Mendigos y Síntoma de la infección. Yo no lo haré y Robó un auto, ambas de Hermética sorprendieron en la noche antes que aparecieran los primeros riffs de Ciegos del mundo que dio paso a Cancha de lodo, cantada por absolutamente todo el estadio.

“Vamos a hacer un tema nuevo, está algo verde, pero lo queríamos tocar igual. No le vamos a decir cómo se llama, porque todavía no tiene nombre. Tal vez ustedes nos puedan ayudar. Habla de nuestra vuelta y el reencuentro con ustedes”, explicó el cantante antes del inicio de la poderosa novedad de la noche. “Este también es un tema nuevo”, ironizó el Tano Romano y arremetió con la festejada Víctimas del Vaciamiento. 30.000 plegarias y Gatillo fácil fueron algunas de las destacadas junto a Tu eres su seguridad, otra de la H. El final, después de una falsa despedida, fue con Sepulcro civil, Espíritu combativo y el clásico cover de Si se calla el cantor.

Una vez más, como hace menos de seis meses, Malón hizo explotar el Malvinas Argentinas y va por más. Porque anunciaron que en un mes saldrá el DVD con del regreso y que en pocos días emprenderán una gira que los tendrá tocando por varios países de Latinoamérica y Estados Unidos. Más la canción que estrenaron, adelanto tal vez de un próximo material de estudio y la promesa de volver a este estadio antes de fin de año podemos afirmar que tendremos Malón para rato.

Pablo Zinola
Fotos: José Luis García

Lista de temas: Malón mestizo l Castigador por herencia l Mendigos l Síntoma de la infección l Nido de almas l Grito de Pilagá l El gran pozo criollo l Revolución nacional l Yo no lo haré l Robó un auto l Ciegos del mundo l Cancha de lodo l Tema nuevo l Víctimas del vaciamiento l Orgías bacanales l 30 000 plegarias l Desterrado l Vida imperial l Gatillo fácil l Tu eres su seguridad (Hermética) l Sobaco ilustrado l Bajo el dominio danzante. Bises: Sepulcro civil (Hermética) l Espíritu combativo l Si se calla el cantor

 

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