Clásico de clásicos
Los Ratones dieron un show ajustado y plagado de hits.
Pulgares arriba. La vigencia de los Ratones. Fue una hora a pleno hit. Desde el comienzo con El Rock del pedazo, hasta el final con Cowboy se sucedieron un clásico tras otro.
A pesar de la conocida lista de temas, los Ratones presentaron una novedad: la inclusión del reconocido guitarrista Jimmy Rip -supo ser violero de los Stones y Jagger- que aportó lo suyo y se despachó con algunos punteos dignos de un grande del rock. No tuvo inconvenientes en acoplarse a una banda que se mostró sólida, ajustada y con mayor lugar para los vientos.Leer más
Capitán (anti) América
Las Pelotas dieron un show raro, que tuvo insultos, emoción y buena música.
Pulgares arriba: Germán Daffunchio y compañía hacen la suya -siempre lo hicieron- sin declaraciones demagogas, dicen lo que realmente sienten y se dedican a tocar. Sus declaraciones anti Kiss en el arranque del set condicionó la actitud del público que reprobó al cantante cuantas veces pudo. Sólo lo aplaudieron cuando anunció la última canción.
Yendo a lo estrictamente musical, fue un show en el que no abundaron los poderosos riffs ni los temas explosivos. El arranque del show lo tuvo a Germán criticando -con razón- las pretensiones kisseras y arremetió con Grasa. Desaparecido, el tema que siguió, se lo dedicó a Jorge Julio López, quien no fuera el único homenajeado de la noche. También hubo tiempo para recordar "al hermano, que cantaba esta canción y ahora está en el cielo", antes del comienzo de Escaleras y sobre el final la mención para Alfonsín: "me dio mucha bronca ver a los que lo traicionaron despidiéndolo", tiró Daffunchio.
Como un perro y Que estés sonriendo -aunque este último este sonando hace rato- fueron los dos temas que adelantaron del próximo disco. Además, pasaron Capitán América, El Fantasma, Esperando el milagro y el final con La Clave.
Pulgares abajo: para las restricciones que sufrió Las Pelotas a la hora de pisar el escenario. Que no podía usar la pantalla del fondo, que la pasarela estaba prohibida, que para los costados no se podía ir. Lo concreto que Daffunchio, combativo, dio a conocer estas peticiones que a la gente no le gustó nada. De ahí en más el clima se enrareció. Silbidos, gritos y algunos cánticos volvían desde el público cada vez que tenían oportunidad.
Por esto hablarán de ti: de ser recordado este show, será por las palabras de Daffunchio y su enojo, primero con la banda norteamericana y después con el público, aunque con la gente no discutió, -sólo ironizó en el final con aquellos que se pintaron la cara- se mostró indiferente y no se ocupó en responder lo que venía del campo.
Pablo Zinola
Fotos: Santiago Bluguermann
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Kissero soy
Pintame la cara. Fanáticos de la banda no sólo se acercaron desde muy temprano al estadio, sino que también se animaron a pintarse las caras como sus ídolos. Acá, algunas de las caripelas de las tantas que andan polulando por el campo. Leer más
Salten putos!
Los mexicanos pisaron fuerte en su paso por el Quilmes Rock.
Pulgares arriba: Con el clásico cambio de roles durante el show, la banda se mostró muy ajustada y ofreció un show muy potente, que fue festejado por el público. El pogo y las rondas fueron una constante en la presentación de Molotov que eligió una lista de temas repleta de hits.
Rompieron el hielo con Gimma the power y Chinga tu madre. En el camino,también pasaron Here we kum, Amateur, Hit me, Frijolero, Molotov y terminaron con toda la gente saltando con Puto .
Pulgares abajo: Si bien es cierto que por cuestiones más que obvias no pueden tocar todas las bandas en horario central, los Molotov merecían al menos un horario nocturno y a juzgar por la respuesta del público, no hubiese estado nada mal un enroque en la grilla.
Por esto hablarán de ti: Con tantos tanques -afortunadamente- que fueron parte esta edición del festival la presencia se Molotov pasó prácticamente desapercibida por el Quilmes, sin embargo, los mexicanos pudieron demostrar el gran momento por el que atraviesan. Por eso, el reconocimiento de la gente.
Pablo Zinola
Fotos: Santiago Gallo Bluguermann
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Te escucho al revés
Massacre abrió el escenario principal en la última jornada del Quilmes Rock ´09.
Pulgares arriba: una vez más, la banda de Walas confirmó el muy buen momento por el que atraviesan. Sólidos sobre el escenario, salieron airosos de algunas imperfecciones técnicas en el comienzo del set y supieron cambiar insultos de varios intolerantes por aplausos.
Apenas algunas intervenciones entre tema y tema, la idea de la banda fue aprovechar los casi cincuenta minutos que tuvieron para meter la mayor cantidad de canciones posibles, entre las que obviamente estuvieron Plan b: anhelo de satisfacción, Te leo al revés, La octava maravilla, La Reina de Marte y Sofía la súper vedette, por mencionar algunas.
Pulgares abajo: para los mencionados fundamentalistas, que incluso antes de comenzar el show de Massacre ya lo estaban maltratando a Walas. Esto, a su vez, provocó -con justa razón obvio- algunos cruces del cantante con el público, que no desplegó todo su repertorio de frontman, como nos tiene acostumbrados.
Por esto hablarán de ti: todos esperábamos las famosas calzas fucsias de Walas, pero finalmente no aparecieron. Alguno en la platea comentó que no se las había sacado, se las amputaron. De todas maneras, lució un glamoroso pantalón rojo elastizado con una remera bastante corta que le dejaba ver su incipiente panza.
Texto: Pablo Zinola
Fotos: Santiago Bluguermann
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El comienzo del fin
Ya está en marcha la última fecha del Quilmes Rock 09 que vas a poder vivir como nunca por Rock & Pop, R&P Net y este site. Al igual que ayer, con Mario Pergolini a la cabeza, todo el equipo de la emisora está instalado en el estadio y en los alrededores para llevarles todo lo que ocurre en el festival.
Aquí podrán ver imágenes de un River completamente vacío y cómo fue la entrada de los primeros fanáticos apenas abrieron las puertas del estadio.
Seguí todo el Quilmes por Rock & Pop
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Chapeau, Piojos
Sin fisuras, Los Piojos desbordaron un estadio que, una vez más, se rindió a sus pies.
Pulgares arriba: la paliza que le dieron a River. A un River que ya venía agitado por el set de Divididos. Y va un detalle interno. Raras veces los que trabajamos en los shows tenemos acceso a lugares como el mangrullo o al escenario mismo. Sin embargo, en esta ocasión, quien escribe tuvo la chance de estar en ambos lugares. Y ver, desde el borde mismo del escenario, cómo un estadio lleno salta, con la banda a pocos metros, da la idea –por un instante- de lo que pasa por la piel del músico y de lo que provocan sus notas en la multitud. Ver a Andrés caminar la pasarela, joroba, capucha y renguera, entonando Fantasma, mientras decenas de banderas multicolores saludan su paso es un buen punto de partida para comprender porqué Los Piojos pueden poner un estadio al borde del delirio.
No importa qué canción. Elijan una de las 22 que tocaron y el efecto será el mismo. Éxtasis. Aun en la mansedumbre de Difícil y la gran Bicho de Ciudad. Ni hablar de cuando la lista acelera y va al hueso con los hits de siempre.
Por esto hablarán de ti: hubo grandes versiones, pero de elegir algunas vale destacar Maradó (“un tropezón no es caída”, dejó en claro Andrés), Pacífico (dedicado “a los héroes de Malvinas, a los que quedaron allá y a los que volvieron”) y el final con cinco que estaban fuera de lista: Superstition (originalmente de Stevie Wonder e incluida en el disco solista de Chucky) y Ruleta, con la intro del mismo Chucky y la panzada del adiós con Desde lejos no se ve, El Viejo, Around and Around/ Zapatos de Gamuza Azul.
Rumores aparte (en algún momento se escuchó el “y Tavo no se va” y prometieron un Club Ciudad para el 14 de Mayo), Los Piojos recogieron el guante arrojado por los participantes extranjeros del Quilmes Rock y sortearon el desafío con la eficacia de los que hacen de un estadio gigante, el living de su casa.
Texto y Fotos: Santiago Bluguermann
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abril 5, 2009 
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